¡QUIERO ADOPTARLA!
  • Edad: 8 años
  • Raza: Gato común
  • Carácter: Bueno y cariñoso
  • Compatible con otros gatos
  • Estado de salud: Positivo a Inmunodeficiencia
  • Estado actual: En residencia. Necesita acogida.

24 de Noviembre de 2020

Había una vez, en un lugar no muy lejano, un pequeño príncipe que llegó al mundo sin corona ni palacio. Únicamente contaba con un abrigo peludo que lo protegía del frío, un instinto que lo mantuvo a salvo, un lugar resguardado del ser humano y una madre coraje que consiguió, con pocos medios y mucha fuerza, que creciera sano y fuerte. Y todo esto, para un gatito nacido en la calle, es más de lo que podría esperar.
El pequeño príncipe fue creciendo, y con el paso de los años se convirtió en un gato adulto, grande, fuerte y sabio. Con el tiempo se ganó el respeto de los demás gatos que compartían con él el austero paraíso que los resguardaba, convirtiéndose en el gato alfa; el rey, bajo cuya protección se amparaban sus compañeros de colonia. También se ganó el cariño y la admiración de los súbditos humanos que cuidaban de ellos cada día, encargándose de que no les faltara alimento, cariño y salud. Aunque se tomaron la libertad de cometer afrentas tan graves como impedir que nuestro rey tuviese descendencia, fueron perdonados porque él, un rey benévolo y comprensivo, había creado una bonita relación con ellos y confiaba plenamente en sus deseos de protegerlos.
La vida siguió su curso y nuestro rey cumplió muchos años en su cargo. Pero pasa que, cuando eres un rey sin palacio y sin más ayuda que la de unos poquitos humanos que quieren mantenerte a salvo, hay muchos peligros a los que enfrentarse y contra algunos, por desgracia, no se puede luchar. Por eso nuestro rey enfermó de inmunodeficiencia y su salud mermó hasta contraer una gingivoestomatitis, que le impidió comer y le dejó tan débil y destrozado, que sus súbditos humanos no tuvieron más remedio que anticipar su abdicación y poner su vida en manos de alguien que pudiera ofrecerle el retiro que merece.
Las personas que cuidaban del rey son pocas y no tienen recursos. Hacen lo que pueden con sus propias manos, su dinero y su tiempo, y el caso de un rey inmunodeficiente y enfermo implica mucho más de lo que pueden asumir.
Conocimos a VALENTINO y su historia de casualidad, mientras se hospedaba en una residencia donde siguen cuidando de él a día de hoy. En ella han hecho todo lo posible por ayudarle, pero tras semanas de tratamientos, Valentino no mejora y su estado empieza a ser muy grave. Nos enamoramos de él, de su templanza, su fuerza a pesar del dolor tan grande que padece y de las ganas que tiene de vivir. Y así, casi sin querer, entramos en su vida.
Valentino necesita que le extraigan prácticamente todas las piezas dentales. Necesita atención urgente y una casita de acogida donde poder recuperarse debidamente.
Somos conscientes de que es un gato de 8 años, con inmunodeficiencia y cuyo caso no va a despertar la empatía de nadie porque somos así de tristes. Pero, llamadnos locas, creemos que podemos conseguirlo. Eso, y que después de conseguir la recaudación para Mufasa en tiempo récord nos hemos venido arribísima y confiamos plenamente en vuestra ayuda.
Necesitamos 480 euros para operar a Valentino.
350 para la operación, y 130 para un vial de Virbagen que le ayudará a contrarrestar los estropicios de la inmunodeficiencia.
También es necesitamos casa de acogida para su recuperación, y más adelante, cuando se pueda, un hogar que se convierta en su palacio y donde pueda seguir siendo el rey que siempre ha sido.
Os prometemos que es un gato especial, sin temor al ser humano y con una paciencia infinita con nosotras.
Quizás nos hemos vuelto locas.
Pero venga, que podemos.