¡QUIERO ADOPTARLA!
  • Edad: 2 años
  • Raza: Pitbull
  • Tamaño: Grande,  unos 30 kg
  • Carácter :inteligente, activo y obediente, muy cariñoso, noble y juguetón con las personas,
  • No compatible con otros perros, en proceso de sociabilización.
  • Estado de salud: Bueno.
  • Estado actual: En residencia, necesita acogida.
Rescatado el 20 de Agosto de 2020
Desde hace años se nos viene inculcando la creencia de que los pitbulls, perros nobles donde los haya, son asesinos; como pequeñas máquinas de maldad cuyo único propósito en la vida es matar a todo aquello que se les ponga por delante, prácticamente desde que nacen. Creencia que se ve alimentada por el sensacionalismo de unos medios que aprovechan cualquier trágico suceso para dar sustento al alarmismo, sembrando la semilla del miedo en corazones susceptibles y haciendo manifiesto el injusto rechazo que sufren los perros de estas razas.
Cuando tienes la suerte de conocer a alguno de estos corazones bellos, te topas con su dulce testarudez, su intensa y maravillosa forma de entender la vida, con su fuente inagotable de besos y la inconmensurable nobleza que los caracteriza, y te da por investigar, te das cuenta de que algo no cuadra.
Después resulta que, detrás de ese mordisco que destrozó un brazo, había un largo historial de malos tratos que había llevado al perro a defenderse de la única manera que había aprendido; que detrás de aquel ataque aparentemente gratuito hacia una persona que paseaba por la calle, había un perro aislado toda su vida al que habían enseñado a proteger lo que consideraba su territorio; que tras aquel mordisco a un niño en el parque, había un perro con necesidades insatisfechas que no era capaz de controlar sus emociones porque nunca le habían enseñado cómo hacerlo; que tras aquel perro que mató a otro, había un animal sin socializar o, peor, al que habían enseñado que matando se gana el pan.
Son pocos los que se paran a pensar en lo que realmente hay detrás de un perro con problemas de agresividad, porque es mucho más fácil echar la culpa a una raza que analizar un poco la situación y encontrar el verdadero problema.
HILTI es uno de esos perros que, de atacar a otro ser vivo, sería tachado por la sociedad como asesino simplemente porque es un Pitbull, sin tener en cuenta la historia que hay detrás de su agresividad hacia otros perros. Pero nosotros la sabemos, y os vamos a contar la realidad.
Efectivamente, Hilti es totalmente incompatible con otros perros porque alguien encontró placer en ver a dos animales pelear hasta la muerte. Desde muy pequeño fue entrenado única y exclusivamente para eso, y obligado a despojarse de su instinto social natural, ese que todo perro posee desde que nace porque son animales sociales, para convertirse en un luchador sin propósito.
Hilti fue un perro de pelea. Pero no un sparring o un absurdo intento humano de sacar los cojones a ver quién los tiene más grandes; fue entrenado para ello a conciencia, y desterrar un sentimiento de supervivencia tan arraigado, seguramente incentivado por el más cruel de los maltratos, es verdaderamente complicado.
Hilti fue a dar con una persona que entiende perfectamente que un perro no nace siendo un asesino. Le recogió hecho pedazos, lleno de marcas de guerras que tuvo que librar contra su voluntad, y con el alma totalmente quebrada. En otras manos Hilti hubiera sido carne de eutanasia, pero él, Sergio, confió en la bondad de un alma corrompida por el odio y le ofreció la oportunidad de recuperar la inocencia que nunca pierde un corazón noble como el suyo.
Hilti no tiene la culpa. No se puede juzgar a un animal por los crímenes que hayan cometido los humanos. No merecen el rechazo, y mucho menos morir por una condición que les ha sido impuesta y creada por el miserable afán del ser humano de corromper todo aquello que toca con sus sucias manos.
Llegados a este punto, encontrar una posible adopción para Hilti parece absolutamente imposible y, de hecho, no nos sentimos capaces de gestionar un caso como el suyo.
Pero, ¿sabéis?
Hemos conocido a Hilti y sabemos que no es un caso perdido. Desde que vive con Sergio, su relación con otros perros, aunque increíblemente complicada, ha mejorado; llegando incluso a jugar con algunos que le caen bien, siempre bajo supervisión y en entornos muy controlados.
Además, Hilti tiene un punto muy importante a su favor, y es que con las personas es un verdadero, increíble, maravilloso y absoluto trocito de pan lleno de amor. Aunque sólo sea por eso, por esa confianza que deposita en nosotros sin merecerla, merece que lo intentemos.
Como decimos, el caso de Hilti nos viene grande pero no por ello vamos a dejar de intentarlo. Creemos que es posible encontrar un milagro, uno de esos que pasan de vez en cuando y nos hacen recuperar la fe en la humanidad. Un milagro, quizás, en forma de persona que no tenga otros perros y quiera dedicar su tiempo a ayudar a un compañero único que lo único que necesita es comprensión; quizás, en forma de algún educador que quiera ofrecer sus conocimientos y experiencia para ayudar a Hilti a llevar una vida lo más equilibrada posible; quizás compañerxs de otra protectora que sean capaces de gestionar un caso como el suyo. O simplemente una familia que quiera tener un compañero de vida maravilloso, a sabiendas de que necesitará trabajo y que no podrá, en principio, convivir con otros perros, pero que con ellos será el mejor perro del mundo.
Buscamos a alguien que entienda, como nosotros, que Hilti es una víctima y no un verdugo, y que no debe ser condenado a vivir toda su vida en una jaula porque eso, al fin y al cabo, también es un castigo que no se merece.
HILTI tiene tan solo 2 años y es un perro súper inteligente, activo y obediente, muy cariñoso, noble y juguetón con las personas, y tiene un montón de cualidades más que pueden hacer de él un compañero único.
Si alguien puede ayudar a Hilti, que no dude en escribirnos.
veroadopciones@hotmail.com
ireneadopciones@gmail.com