¡Hola!
Sé que no me conocéis pero dejad, por favor, que os cuente mi historia…
Dicen que soy una gatita y que me llamo Doña Inés. No me gusta hablar de mi pasado, prefiero hablar de mi presente y pensar en mi futuro. Ya está todo olvidado. Atrás quedaron mis días de penurias, de frío, de miedo, de soledad y de muchísima hambre. Pero no quiero que os pongáis tristes.
Uno de esos días en los que vagabundeaba por las calles, enferma, con hambre y con unas criaturitas creciendo en mi barriga, no pude más. Tenía que pedir ayuda, no solo por mí, sino por esos angelitos que no merecían esa vida. Como buena mamá me tragué mi miedo y decidí pedir ayuda a las personas. Me habían hecho mucho daño ¡¡¡Pero algunas parecían tan amables!!!! Así que decidí ir todos los días, a la misma hora, al patio de una chica que parecía entenderme. Mi vida cambió por completo. Nunca había sido tan feliz. Me hablaba con ternura, me acariciaba con suavidad y me daba mi racioncita de comida y agua. Pues allí que iba yo día tras día. No se podía pedir más.
Al cabo de un tiempo, al acudir a mi cita diaria con mi amiga humana, empezaron a aparecer más humanos. -Qué raro – pensé. Sacaron una jaula y me dio un poco de miedo. Pero luego me reí mucho al ver la cara que ponían cuando vieron que me metí yo solita. Y es que yo sabía que ellas no venían a hacerme daño: hablaban igual que mi amiga. Y no me equivoqué. Aquello para mí era el paraíso: adiós al frío, al hambre y a las peleas callejeras. Y lo que más me gustaba de todo eran las caricias.
Dicen mis amigas humanas que soy muy guapa, súper cariñosa, zalamera, alegre, y que no me canso nunca de los mimos, que me llevo bien con todas las personas, perros, gatitos…. No os voy a mentir. Tienen razón. Nunca permití que mi corazón se endureciese con las penas.
Acabo ya… os lo prometo. Para terminar mi historia me gustaría deciros que después de conocer las bondades de las personas, tan solo le pido al cielo un hogar. He venido a este mundo para dar y recibir amor; no sé hacer otra cosa. Os juro que no os faltarán mimos, cariño a reventar y mucha alegría. Dicen que si deseas algo con todas tus fuerzas se cumple ¡Ojalá sea cierto! ¡Lo deseo tanto!
Os seguiré contando más cosas, pero por favor, no os olvidéis de mí.
Con muchísimo Amor,
Doña Inés.
Relato para Doña Inés, de Victoria 💜
Gatita de 2 años en adopción.
Está en Sevilla, pero puede viajar a donde sea necesario.
veroadopciones@hotmail.com
ireneadopciones@gmail.com