¡QUIERO ADOPTARLA!

A Ginger la encontró una de nuestras compañeras en un barrio de Sevilla. A lo lejos vio a una perrita pequeñísima, muy delgadita y con un miedo que casi podía palparse. La pobre criatura hacía por acercarse porque nuestra compañera le ofreció comida, y el hambre que tenía luchaba contra sus ganas de salir corriendo. Se acercaba, pero no. Lo intentaba una y otra vez, pero el miedo era demasiado intenso. Finalmente, nuestros queridos Miguel y Belén hicieron acto de presencia y su rescate fue tan rápido como de costumbre con nuestros super rescatadores.

El miedo le duró algunas horas. En cuanto comió y se supo a salvo, se vio rodeada de compañeros felices y recibió su primera caricia, de nuevo nos encontramos con una cachorrita hermosa y desesperada por recibir cariño.

Ginger es eso, una preciosa cachorra de menos de un añito. Es tímida, seguramente por algún terrible pasado que nunca alcanzaremos a imaginar. Sólo podemos intuirlo un poco por lo que nos cuentan las cicatrices de su alma. Pero, aun así, en cuanto coge confianza no puede ser más cariñosa. Es una perrita faldera, leal, súper inteligente, zalamera y muy, muy dulce. Pesa apenas 8 kg, siendo mucho más pequeña de lo que parece. Se lleva fenomenal con cualquier perro, en casa se porta super bien, obviando sus travesuras de cachorrita, y con las personas en las que confía es un amor absoluto. Se lo pasa pipa en el parque, donde corre y juega como una cabrita, le molan los juguetes, los demás perros y será una grandísima compañera de juegos para los niños.

Está en Sevilla, pero puede viajar a donde sea necesario.